Tenía 37 años de edad cuando el doctos Eduardo Cáceres Graziani acepto un desafío: dirigir un "Instituto de Radioterapia" en el Perú. Pero por aquel entonces, para este médico oncológo, asumir este reto significó quizá abandonar en Estados Unidos un futuro promisorio en el campo de la medicina oncológica, y aún asi no pudó ni un minuto abandonar aquel país para regresar a su tierra natal y convertir ese proyecto en manos, en una institución altamente especializado.
"Cuando llegó al Perú, venía equipado con una sólida formación oncológica adquirida en las más prestigiosas instituciones de USA, por eso el ya tenía un aidea muy clara de cómo debería ser el hospital de cáncer en el Perú", comentó a La Primera el Dr. Carlos Vallejos Sologuren, actual Director del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplástica (INEN).
Así por ejemplo, detalló el titular del INEN, organizó todos los servicios del hospital, creo departamentos y unidades encargadas de diferentes oatologías; en 1952 estableció incluso el primer programa de residentazo médico en Latinoamérica.
UN REGISRO DEL CÁNCER
Otra de sus contribuciones fue el de devolver a la historia clínica su trascendencia como herramienta de trabajo para el trabajo asistencial y de investigación. Y todo ese material invalorable ha sido útil para varias generaciones de investigadores.
Sin embargo, su trabajo es todavía más amplio, éste galeno creo el primer Registro de Cáncer para Lima Metropolitana, el cual fue editado en 1998, el mismo que es hoy una herramienta indispensable para los interesados en los problemas del cáncer en nuestro país. Y toda esa labor la hizo sin siquiera descuidar sus jornadas operatorias y asistenciales; a las que se dedicó sin descanso, atendiendo pacientes en los consultorios, en las salas de hospitalización y en las sesiones operatorias que a menudo terminaban por las noches.
UN LADO HUMANO
Pero no fue sólo un gran profesional, también tuvo un gran sentido de humanidad.
" Era un hombre muy desprendido, y sobre ello, todos lo que tuvieron la oportunidad de coconerlo tiene algo de contar. Por ejemplo, llegó a ragalar a la institución su práctica privada, pero dado que nadie pareciá entender su gesto, se asigno un salario tope y donó el cien por ciento de sus honorarios pagados por los pacientes privados a los que no podían pagar un tratamiento contra el cáncer. Finalmente luego de más de 30 años de entrega, dejó el cargo de Diercto en mayo de 1985, y nisiquiera retiardo dejó de investigar" nos reveló el Dr. Sologuren.
FORMANDO ESPECIALISTAS
El sistema de entrenamiento post-grado iniciado por el doctor Cáceres ha sido otra de sus innovaciones en la medicina peruana. " En el Instituto de Enfermedades Neoclásicas ha formado a cientos de especialistas bajo éste sistema y ahora nadie imagina una institución médica sin un esquema de entrenamiento post-grado. Y ahora todas las escuelas de medicina cuentan con este programa, y varios cientos de graduados ocupan plaza de residente de hospital en la que se aprende haciendo labor asistencial y de investigación", nos contó el titular del INEN, quien como alumno de este gran Galeno, no deja de lamentar su pérdida.
No cabe duda que los aportes del Dr. Eduardo Caceres han sido muchos, y aunque mile de pacientes con cáncer en el Perú no hayan tenido la oprtunidad de conocerlo, estamos seguros que vivirían agradecidos con este maestro que ha permitido que este mal sea detectable a tiempo y curado.